Cómo ligar en una biblioteca

La biblioteca es uno de esos lugares que se presta para ligar, aunque muchos no lo sepan. Si bien carece de las luces brillantes, de los ruidos estridentes y de los cuerpos que se agitan y se contorsionan propios del ambiente de la disco, el silencio de una sala de lectura tiene su encanto. Si te agrada el tipo intelectual misterioso, una biblioteca puede ser el lugar donde conocer a tu próxima cita.
Sin embargo, puedes pasar un tremendo papelón si te acercas a la persona equivocada de la manera equivocada. Y no es lo mismo planchar en una disco, donde sabes que puedes ligar con quien viene detrás, que en la biblioteca, y quedar [email protected] a la risa del público. Por ello, ten cuidado y muévete de acuerdo a un plan.

Paso 1: Hazte visitante habitual
Si pretendes ligar en la biblioteca, se da por sobreentendido que ya vas a este lugar con cierta frecuencia y tienes a alguien en particular en la mira. Si no es así, y sólo quieres tantear el terreno, es fundamental que demuestres –a tu presa, al público y a ti [email protected] que ligar es lo último en tu mente y que vas a la biblioteca porque te encantan los libros. Si las cosas se dan con la otra persona, que parezca una mera casualidad.
Por ello, saca una credencial de lector frecuente y ve a la biblioteca cuantas veces puedas. No importa si debajo del cuarto tomo de la Enciclopedia Británica estás leyendo un cómic. Lo que importa es que parezcas muy [email protected] en tu lectura, mientras en realidad estarás observando al chico o la chica de tus sueños. ¿Qué días suele pasar por la biblioteca? ¿Cuánto tiempo se queda allí? Estas preguntas te servirán para encontrarte más a menudo con él o ella. ¿Qué le gusta leer? ¿Viene [email protected] o acompañ[email protected]? Estas preguntas te darán el pie de cómo [email protected]

Paso 2: Primer acercamiento
Cuando ya haga un tiempo que vienes encontrándote con esta persona en la sala de lecturas, un día siéntate casualmente a su lado. Toma tu libro y disponte a leer, pero procura que sus miradas se crucen. Si te sonríe, ¡perfecto! Devuelve la sonrisa y saluda brevemente. Pero no dejes de ponerte a leer después, para que no crea que vayas sólo tras él o ella. Cuando se levante y se disponga a salir, salú[email protected] La próxima vez que se encuentren, ya tienes la excusa para volver a acercarte y saludar. De ahí a ligar, hay un solo paso.
En cambio, si cuando te sientas a su lado, se levanta inmediatamente y se va, si no te devuelve la mirada o si no sonríe, es más difícil intentar un acercamiento. Pero al menos no habrás pasado un mal trago.

Paso 3: La conversación perfecta
Cuando ya hayas entablado el saludo cotidiano, puedes acercarte con la excusa de su lectura. “Disculpa, no pude notar que estás leyendo a Baudelaire en francés, hace poco comencé a estudiar el idioma, ¿podrías recomendarme algo que no sea muy difícil?”. De esta manera, demuestras tener un interés en común con esta persona. Si la conversación fluye, la biblioteca te ofrece la excusa perfecta para [email protected] a salir: después de todo, es un lugar para permanecer en silencio. ¿Por qué no terminar la charla tomando algo rico en el bar de enfrente?

Con un poco de paciencia, verás cómo la biblioteca puede darte el puntapié ideal para ligar. Sólo es cuestión de trazarse un plan y de ser capaces de seguirlo, literalmente, “al pie de la letra”.